|
|
Relatos eróticos
Atención: Vas a leer relatos con descripciones de sexo explícito. Si crees que pueden herir tu sensibilidad, no los leas
Una noche distinta
Tu y yo sabíamos estábamos claros acerca de cual era nuestra
situación, ninguno quería nada serio, todo lo que queríamos era divertirnos.
Sabíamos como funcionábamos, y normalmente éramos mejor después de algunos
tragos.
Ese día estabas diferente, estabas muy cariñoso, siempre
tenias una excusa para darme un abrazo o para rozar tu mano sobre mi muslo. A
medida que transcurría la noche noté como tu mano iba subiendo a través de mi
pierna, y, como se te iba formando un bulto en la entrepierna.
Nos subimos al carro, yo eche el asiento para atrás. Me
acomodaste el cabello detrás de la oreja y me miraste como si fuera la primera
vez, así te acercaste y me besaste cálidamente, suave, apenas rozando tus labios
contra los míos, con tu lengua los acariciaste hasta que fuiste a buscar mi
lengua.
Mientras me besabas con una mano me acariciabas el cuello y
con la otra buscaste mis senos, unos senos deseosos de ser tocados por ti,
esperando excitados que fueras por ellos, lentamente me desabrochaste el sostén
y besaste mi oído, bajaste hasta mi cuello, seguiste tu ruta por mi pecho hasta
que llegaste a ellos, pasaste tu lengua por mi pezón, como te gustaba hacerlo,
empezaste a masajearlo mientras chupabas constantemente, al principio suave,
después mas fuerte, empezaste a darme pequeños mordiscos, ya quería tenerte,
sentirte dentro de mi, sabías que me gustaba.
Mientras, me veías al chuparme los senos tan rico como lo
haces, me inclino para besar tu cuello, y ese pequeño sitio debajo de tu oído,
se como te pones cuando lo hago. Por encima de la ropa paso mi mano por tu
pecho, tu espalda, tu abdomen hasta llegar tu pene, tu rico pene que ya no cabía
dentro de tu pantalón. Te miro, me lo pides con la mirada, lo deseas, yo también
lo deseo, le doy la libertad que tanto quería, lo agarro, lo siento crecer
caliente dentro de mi mano, quiero chuparlo, chuparlo como me lo haces a mi, me
dices que no, que ahora me toca a mi sentir ese placer que tantas veces te he
dado, así q lo agarro y lo masajeo junto con tus bolitas, que se que te gusta
que te las toque.
Al hacer esto te desesperas, me abres el pantalón y me lo
quitas de un tirón. Me besas el estómago y el vientre, ahí me volteas y te
detienes a observar mi hilo, perfectamente bien encajado en mi culo, me volteas
otra vez.
Ya en este momento te desconozco, me quitas el hilo dental
con los dientes, pasas tu mano por toda mi raja, la sientes calientita, llena de
mis jugos esperando por ti, con tu otra mano te ayudas para abrirla bien para
comenzar a chupar mi clítoris, me desespero cuando empiezas a mordisquearlo
mientras introduces uno de tus dedos, así sigues, sabes que falta poco,
introduces el segundo; te digo: ¡Por Favor Cójeme ya!, agarro tu pene y te
traigo hacia mí, lo pongo justo en el punto de mi abertura, ahí empiezas a
inclinarte hacia delante mientras me penetras muy despacito hasta que mi vagina
se acostumbra a ti.
Empiezas a moverte mientras sigues estimulando mi clítoris
con tus dedos. Sabes que ya pronto voy a llegar, yo sé que tu también estás mal.
Cada vez más fuerte, siento tu pene entrando y saliendo, lo siento caliente, lo
siento moverse. Mueves más rápido tus dedos sobre mi clítoris para que lleguemos
los dos al mismo tiempo, sabes que funciona...Más rápido, más rápido, mas
rápido...
Así acabamos juntos dentro de un estallidos de gemidos.
|
|